Luciendo una piel sana y radiante

El cuidado del cuerpo implica dos tareas básicas: Exfoliación e hidratación. Ambos pasos aseguran que la dermis no envejezca prematuramente y que se vea tersa y suave.

exfoliacion-e-hidratacionEl primer paso para todo tratamiento de belleza es permitir que la piel respire, y esto se logra al retirar las células muertas. La exfoliación es un método que se aplica a todo el cuerpo y, sobre todo, está indicada para pieles engrosadas por la exposición prolongada al aire libre, temperaturas extremas y mucho viento.

La elección del producto exfoliante para el cuerpo depende solo del gusto personal, pues todos tienen el mismo efecto. La mayoría se aplica en la piel húmeda, por lo que son adecuadas para usarlos durante el baño. Se pueden usar directamente sobre la piel, con las manos o usando una esponja, siempre con movimientos circulares suaves y constantes, pero sin frotar enérgicamente. Solo ha de hacerse con mayor energía en las zonas rugosas-tobillos, rodillas y codos- y en la espalda, por ser una zona propensa a la grasa.

Con el paso del tiempo, la piel llega a tener menos elasticidad y a relajarse haciéndose menos lisa y suave; aparecen zonas de hiperpigmentación superficial  en forma de manchas. En las pieles más jovenes, la constante regeneración celular produce descamación y sequedad, que se acumulan sobre la piel y es necesario eliminarlas.

La hidratación también juega un papel importante en el cuidado de la piel del cuerpo. La piel contiene 60 por ciento de agua, que es entre el 25 y 35 por ciento de lo que hay en el organismo, pero las condiciones climáticas como el frío, la sequedad y el calor influyen mucho en ella causándole un constante deterioro. El uso de cremas hidratantes es recomendable porque incrementa la elasticidad y consistencia del estrato córneo (la última parte de la epidermis). Se ha comprobado que el uso diario de hidratantes mejora el aspecto de la piel, no importa el tipo que tengas.

Exfoliación para cada tipo de piel

  • Como norma, las pieles normales, a partir de los treinta años, tienen suficiente con una exfoliación semanal.
  • Las pieles grasas y mixtas son las que más precisan del método, ya que limpiarlas profundamente deja los poros sin restos de grasas, lo que evita la aparición de granos y espinillas. Se debe hacer con un exfoliante suave, para que no tenga efecto de rebote estimulando las glándulas sebáceas. Conviene usar la textura en gel, que es más fresca y ligera, y hacerla al menos tres veces a la semana.
  • La piel seca, que acumula gran cantidad de piel muerta, necesita exfoliación dos veces a la semana; usa cremas que contienen ingredientes que la suavizan e hidratan.
  • Las pieles jovenes también son propensas a producir grasa; sin embargo, si hay tendencia a padecer de acné, tienes que abstenerte, ya que la exfoliación puede irritar e inflamar tu piel.
  • Las pieles maduras son, por lógica, las más lentas en su funcionamiento y se regeneran con mucha lentitud, por lo que necesitan exfoliaciones al menos dos veces a la semana con productos eficaces que no las dañen, para que puedan mantenerse luminosas.
  • Para las pieles sensibles, a pesar de su fragilidad, no deben prescindir de la exfoliación , aunque tienes que hacerla de manera suave con productos emolientes.
  • A las pieles con cuperosis, de naturaleza extrafina e hipersensible, no se les debe hacer ningún tipo de exfoliación, ya que, por más suave que se haga y aunque no haya riesgo de que se rompan los capilares, que es uno de sus grandes problemas, puede intensificar la irritación.

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