
Casi todos los hombres mantienen al “perro” que llevamos dentro con una correa corta. Pero parece que al tuyo le vendría bien un collar de castigo, si se le escurre la baba cuando salen a desayunar, arrójale un pan tostado y dile que regrese la lengua en su lugar, pues no sólo se ve ridículo, sino que te está haciendo perder el apetito. Tu tono debe ser desinteresado, intenta decirle esto: “¿Sabes lo que pienso cuando un tipo me ve así?. Que está urgido”. Dale cachetadas verbales cada vez que lo haga, y se pondrá en cintura como cualquier cachorro.
